Martim Cerere

Del miedo a la confianza: cómo acompañar a niños y adolescentes en la transición a un nuevo colegio

Cristina Donos, Rectora del Martim comparte claves para que las familias conviertan el cambio en una experiencia positiva

Cambiar de colegio es una de las experiencias más significativas en la vida de un niño o adolescente. Nuevos espacios, nuevos compañeros, nuevas rutinas y expectativas pueden generar emociones intensas tanto en los estudiantes como en sus familias. Sin embargo, con el acompañamiento adecuado, este proceso puede transformarse en una valiosa oportunidad para fortalecer la confianza, la resiliencia y la autonomía.

Durante el encuentro “Del miedo a la confianza: para una transición positiva hacia el nuevo colegio”, nuestra Rectora compartió con las familias una guía práctica basada en conocimientos de neurociencia, desarrollo emocional y psicología educativa para afrontar esta etapa de manera saludable y enriquecedora.

  • Comprender el miedo para acompañar mejor

Uno de los mensajes centrales de la charla fue entender que el miedo frente al cambio es completamente normal. Desde la neurociencia sabemos que los niños y adolescentes aún están desarrollando las áreas del cerebro encargadas de la adaptación y la toma de decisiones.

Ante situaciones desconocidas, la sensación de incertidumbre puede ser interpretada por el cerebro como una amenaza. Por ello, el papel de los padres es fundamental: brindar calma, seguridad y confianza para que sus hijos puedan enfrentar el cambio con mayor serenidad.

Como recordó Cristina durante su intervención:

«Es normal tener miedo, pero el miedo es el primer paso de la valentía.»

¿El rol de la familia?: ¡Ser la base segura!

La transición hacia un nuevo entorno escolar no depende únicamente de la capacidad de adaptación del estudiante. La actitud de la familia tiene una influencia decisiva.

Cristina Donoso destacó tres pilares fundamentales:

  • Mentalidad de crecimiento: ver los desafíos como oportunidades para aprender y desarrollarse.
  • Apego seguro: ofrecer una base emocional estable desde la cual los niños y adolescentes puedan explorar nuevos entornos.
  • El ejemplo de los padres: los hijos observan constantemente las reacciones de los adultos. Si perciben tranquilidad y confianza, interpretarán el cambio como algo positivo y manejable.

Validar emociones, no minimizarlas

Otro aspecto clave es reconocer y validar las emociones que surgen durante la transición.

El miedo, la tristeza, la incertidumbre o incluso el enojo forman parte natural del proceso. En lugar de intentar eliminarlos rápidamente, es importante escuchar, acompañar y ayudar a los hijos a identificar lo que sienten.

La charla presentó herramientas prácticas para que las familias puedan detectar cuándo un niño necesita contención emocional, cuándo requiere acompañamiento y cuándo está listo para afrontar nuevos retos con mayor autonomía.

Prepararse para el cambio paso a paso

Cristina, propuso un itinerario de adaptación que comienza semanas antes del primer día de clases.

Entre las recomendaciones destacadas se encuentran:

  1. Conversar sobre el nuevo colegio de manera positiva y realista.
  2. Involucrar a los estudiantes en la elección de materiales y preparativos.
  3. Visitar previamente las instalaciones y conocer a docentes y autoridades.
  4. Practicar la rutina diaria antes del inicio de clases.
  5. Hablar sobre posibles situaciones nuevas y cómo resolverlas.

Para los adolescentes, además, resulta importante validar la pérdida de su entorno anterior y permitirles cerrar ciclos con amigos y compañeros antes de iniciar esta nueva etapa.

El primer día: confianza y serenidad

Uno de los momentos que más ansiedad genera es el primer día en el nuevo colegio.

La recomendación principal fue transmitir seguridad. En el caso de los más pequeños, despedidas breves y afectuosas ayudan a reducir la ansiedad de separación. Con los adolescentes, el respeto por su autonomía y su necesidad de integrarse al grupo resulta esencial.

Más que una larga lista de preguntas al finalizar la jornada, Cristina sugirió ofrecer un espacio de escucha y acompañamiento para que compartan su experiencia cuando se sientan preparados.

Una adaptación que requiere tiempo

La adaptación no ocurre en un solo día. Durante las primeras semanas pueden aparecer reacciones normales como cansancio emocional, necesidad de mayor cercanía familiar, irritabilidad o momentos de inseguridad.

Por ello, el acompañamiento constante y la comunicación entre familia y colegio son fundamentales para garantizar una transición exitosa.

Construyendo confianza juntos

En el Martim entendemos que cada estudiante vive los cambios de manera diferente. Por eso promovemos espacios de encuentro, orientación y acompañamiento que permitan a las familias afrontar este proceso con información, herramientas y confianza.

Porque detrás de cada nuevo comienzo existe una oportunidad para crecer, descubrir nuevas capacidades y desarrollar la valentía necesaria para enfrentar los desafíos del futuro.

El cambio puede generar miedo, pero también puede convertirse en el primer paso hacia una historia de éxito, aprendizaje y confianza.